Todo lo que debes saber sobre la Legionella

legionella,

Con llegada del calor, son más los usuarios que frecuentan casi a diario piscinas, estanques y demás sitios refrescantes donde el protagonista es el agua. Pues bien, debemos ser precavidos porque no todas las aguas son de calidad y pueden provocarnos reacciones en nuestro cuerpo. 

Es el caso de la la “Legionella“, como la mayoría sabéis, es un virus que se multiplica en el agua, a diferencia de la Salmonella, que se transmite a través de las vías respiratorias. Es un microorganismo presente en los hábitats acuáticos como ríos y estanques y que afecta a nuestro sistema respiratorio. No es vano, la legionelosis es una enfermedad bacteriana provocada por esta bacteria de la Legionella que puede acabar en lo más parecido a una neumonía.

El mayor problema reside cuando esta bacteria entra en contacto con las aguas potables y sanitarias, como en balnearios o piscinas entre otros.

Esta enfermedad suele ser difícil de diagnosticar, puesto que sus síntomas son muy parecidos a la de la enfermedad de la neumonía. En ella se produce dos tipos de enfermedades, una más leve, la fiebre Pontiac, y otra más grave,  la legionella en sí.

El tiempo que transcurre a la llegada de la bacteria a la persona suele ser de 2 a 10 días, dependiendo en cada caso, donde comienzan aparecer síntomas parecidos a la gripe. Alteraciones gastrointestinales,, vómitos y diarrea, tos, puede ser improductiva o con esputo, a veces incluso con restos de sangre, dolor de cabeza, escalofríos o perdida de apetito entre otras.

Puesto que se suele confundir con otras enfermedades comentadas anteriormente, se deben realizar otros análisis y pruebas para determinar su diagnóstico.

En los casos más graves, el tratamiento se realiza a través de medicamentos adecuados y proporcionados por los médicos. En los casos más severos, se puede utilizar otro tipo de medicamento menos fuerte, ya que la enfermedad no esta tan avanzada. La enfermedad de Pontiac no requiere un tratamiento específico.

Sin duda, el mejor tratamiento es la prevención, para ello un control de calidad en el agua es la solución, así como la descontaminación de la fuente de agua. Se siguen analizando investigaciones que darán en el futuro otras estrategias de prevención adicionales.

 

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