Daños económicos y estructurales en la comunidad de vecinos

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Los daños económicos y estructurales que pueden provocar las plagas en la comunidad de vecinos son también significativos. Por ejemplo, las pérdidas económicas derivadas de la aparición de termitas en los edificios se cifran, anualmente, en millones de euros. Las termitas están presentes en todo el territorio español, especialmente en los cascos antiguos de las ciudades, y no distinguen entre viviendas particulares y edificios públicos. Esta plaga supone, además, un riesgo para la seguridad de las personas que habitan en los edificios afectados al quedar mermadas las condiciones de seguridad de los pilares y las estructuras en las que se asientan las construcciones.

Además de las termitas existen otros organismos xilófagos como la carcoma que, a su vez, provocan también grandes daños. En este caso, además, un problema de este tipo puede incidir directamente en una importante depreciación del inmueble.

También, la presencia visible de plagas en un inmueble puede contribuir a la disminución de su valor a la hora de venderlo y/o alquilarlo, de ahí la importancia establecer un adecuado plan de limpieza e higienización a través de una empresa experta.

Los deterioros producidos por roedores en las estructuras de los edificios, instalaciones eléctricas, etc. pueden dar lugar a grandes averías y provocar situaciones de peligro como cortocircuitos.

Asimismo, algunas poblaciones de aves como las palomas constituyen un serio peligro para los edificios, ya que son enormemente dañinas para el patrimonio arquitectónico debido al depositar sus excrementos provocando manchas permanentes y una prematura corrosión de algunas estructuras de metal, cuya limpieza y conservación requiere una alta inversión económica. Son cuantiosos los edificios y viviendas afectados por este problema.

Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y en el que las fronteras físicas ya no son un obstáculo para la expansión de especies nocivas, razón por la que se hace, si cabe, cada vez más necesario un control exhaustivo y eficaz de las plagas. La mejora de las infraestructuras aeroportuarias y la liberalización del comercio internacional durante los últimos años han permitido que los organismos patógenos atraviesen los océanos con la misma facilidad y rapidez que lo hacen los barcos, los aviones y las personas. Y España no está al margen de esta realidad, que afecta por igual a países desarrollados y subdesarrollados.

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